Detalle Cántaro
Y cientos volando…
Lina Leal
27 de Febrero – 22 de Mayo, 2020

Como parte de la serie Secretos, la artista colombiana Lina Leal trae a España la obra “Y cientos volando…” Su punto de partida para esta obra fueron las diversas experiencias de violencia de género que mujeres, niñas y adolescentes de Cartagena de Indias (Colombia) compartieron con ella. No obstante, la reflexión que se propone en esta muestra va más allá, y busca que cada persona se vea a sí misma como productora y receptora de testimonios, más que reducirse al tipo de experiencias que ella retrató en el caso de Cartagena.

La investigación que dio lugar a esta obra empezó hace varios años con un trabajo de campo en comunidades marcadas por diferentes formas de marginalidad y desigualdad. Ella inició su trabajo en Cuba recogiendo secretos en un cofre blanco y limpio. Muchos de los testimonios fueron grabados de forma anónima y unificados en uno de los videos que se encuentran en la presente exposición. A partir de estos testimonios, numerosas obras tuvieron lugar. Ahora, su nueva reflexión –aquella que conduce Y cientos volando…– es sobre el carácter incompleto del acto comunicativo.

Detalle Cántaro

La artista empieza considerando la estructura clásica del lenguaje: aquella compuesta por un mensaje, un emisor, un receptor y un canal. Ante una falta de interés generalizado frente las experiencias que ella había capturado, Leal empezó a cuestionarse si realmente los receptores estaban lo suficientemente presentes e interesados en recibir estas historias; o, más aun, si el problema no era que el mensaje mismo llegaba con cierta distorsión hasta ellos. Esta situación la llevó a una incontenible sensación de impotencia que provenía de ver unas realidades sociales muy tensas y de no lograr, al mismo tiempo, que su público se interesara conscientemente por ellas. Esta sensación condujo entonces a un cuestionamiento en torno al lenguaje, los mensajes y los medios que se usan para comunicarlos. Así, llegó a construir una suerte de lenguaje de aves para interpretar con sus cantos las experiencias que había recopilado en Cartagena. Dicho lenguaje fue el punto de partida que llevó a la creación de las dos piezas que componen Y cientos volando…

Sonidos del Universo

La primera de las piezas se titula Cántaros, y está distribuida en el salón principal de la galería. Se trata de una cortina que, desde el techo, cubre un cuenco laminado en hojilla de oro. Dentro de cada uno de los nueve cuencos que están dispuestos a lo largo del espacio, las personas podrán comunicar lo que quieran (un deseo, un pensamiento, una experiencia) y esas palabras serán traducidas en el lenguaje de los pájaros, que hace incomprensible e impenetrable el mensaje que están tratando de comunicar. Esta pieza surge de la fábula de las orejas de burro del rey Midas. Este rey, que todo lo convertía en oro, ocultaba su condición a todo el que lo rodeaba. Pero hubo alguien a quien no podía esconderla: a la persona que cortaba su cabello. Consciente del riesgo que corría, le hizo jurar a ese hombre, bajo amenaza de muerte, que jamás le contaría a nadie de su desgracia. El hombre aceptó, pero tiempo después, dejó de vivir tranquilo por el secreto que cargaba. Entonces, se le ocurrió ir a las afueras del pueblo donde vivía y cavar un hueco profundo. Una vez cavado, empezó a gritar “¡El rey Midas tiene orejas de burro! ¡El rey Midas tiene orejas de burro! ¡El rey Midas tiene orejas de burro!”. Cuando hizo esto, se sintió liberado. Así que cubrió el hueco con arena y dejó allí el secreto, justo donde un gran árbol creció. Cántaros se basa en la misma idea: el secreto como semilla, y su liberación como condición para que alguien pueda florecer como persona.

La segunda pieza que compone esta obra se titula Sonidos del Universo. Se trata de una pieza compuesta por audiogramas que interpretan los sonidos provenientes de las experiencias de las mujeres a quienes la artista entrevistó. Son sonidos que al final resultan ser el ruido que las personas se dicen de sus propias historias, ya que no hay un receptor dispuesto a oírlas sin juicios. La obra tiene entonces varias cortinas que se encuentran solapadas entre sí. En la primera de ellas, está dibujada una figura de onda que coincide con las voces de las personas cuyas experiencias fueron recopiladas. Sin embargo, los dibujos–que mezclan técnicas impresas y bordadas– se van disipando con cada capa de tela. Así, esta obra, que discute la eficacia del lenguaje humano mediante el canto de las aves, busca hacer concretas las formas en que muchas historias se naturalizan hasta el punto de volverse invisibles ante cualquier espectador.

Cántaros Instalación

Artistas

Lina Leal
Descargar CV |